Desde la Coordinación Social y Política Marcha Patriótica repudiamos la actitud prepotente, injerencista y violenta del gobierno de Estados Unidos al autorizar a sus Fuerzas Armadas a intervenir en cualquier país de la región con la excusa de combatir a los llamados “cárteles de la droga”. Sabemos que detrás se esconde la intención de agredir a los pueblos y sembrar la discordia como ya lo intentó el mismo Donald Trump en su primer gobierno cuando alineó a sus aliados bajo la estrategia de “asedio diplomático” contra Venezuela, que vergonzosamente lideró Colombia durante el gobierno de Iván Duque.
Manifestamos nuestro enconado rechazo a la disposición del Departamento de Justicia estadounidense y las acciones de la fiscal Pamela Bondi de ofrecer una recompensa de 50 millones de dólares por el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro. Recordemos que fue en 2020 cuando el fiscal William Barr emitió, al mejor estilo del “far west”, una recompensa de 25 millones acusando al presidente de liderar el supuesto “Cartel de los Soles” sin presentar prueba alguna.
En ese mismo marco, y durante la pandemia COVID-19, Trump lanzó la “Operación de Mayores Esfuerzos” antinarcóticos a través del Comando Sur y meses después, introdujo a la Brigada de las Fuerzas de Asistencia en Seguridad (SFAB) sin autorización del congreso de Colombia ni presentar documentación pública sobre sus tareas e integrantes. Las SFAB, que venían de operar en Afganistán, se apostaron en las llamadas “Zonas Futuro”, tres de las cuales colindaban con la hermana Venezuela.
Hoy la situación se agrava al declarar como terrorista al inventado “Cartel de los Soles” para justificar una nueva escalada en la estrategia intervencionista que tiene más de una década. Por haber padecido por más de 16 años el Plan Colombia, conocemos los intereses que se esconden detrás de dichas declaraciones, y sabemos que la militarización de la seguridad y de los territorios sólo deja una estela de muerte y despojo en nuestros pueblos.
Valoramos la actitud del presidente Gustavo Petro al negarse a acompañar las aventuras imperialistas de la Casa Blanca y su denuncia de que “cualquier ataque militar a Venezuela es una agresión a toda Latinoamérica”. Además, ante la alerta de Petro sobre la posibilidad de que Estados Unidos realice bombardeos en también en Colombia, nos sumamos al llamado a defender la soberanía nacional.
Como una “zona de paz”, los pueblos y gobiernos de América Latina y el Caribe deben alzarse contra la intervención militar estadounidense.
La organización popular en Venezuela y Colombia respalda la defensa de la soberanía y la independencia, y reclama la unidad bolivariana frente a quienes se creen, como dijo nuestro Libertador, “destinados por la providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad”.
